Se llama “sleep divorce” y no tiene nada que ver con separarse ni con que la relación esté mal. Es simplemente la decisión de dormir en camas o habitaciones separadas para mejorar la calidad del sueño. Y está siendo cada vez más popular, especialmente entre los millennials.
El dato que sorprende: el 43% de los millennials ya duerme separado de su pareja de forma habitual u ocasional, según la Academia Americana de Medicina del Sueño (AASM). Compare con el 33% de la Generación X y el 22% de los baby boomers. La tendencia crece y el estigma baja.
Cameron Díaz fue una de las primeras celebridades en hablar abiertamente del tema: contó que no comparte el dormitorio con su marido y el debate en redes explotó. La Dra. Wendy Troxel, especialista en sueño, defiende la práctica: “La presión social de dormir juntos no tiene base científica sólida. Lo que importa es el bienestar mutuo, y eso requiere comunicación.”
La ciencia respalda los beneficios: mejor regulación inmune, control metabólico y bienestar emocional con un descanso de calidad. La clave está en el diálogo de pareja: dormir separados por elección puede fortalecer el vínculo si ambos están de acuerdo. ¿Dormirías en cuartos separados si eso mejorara tu relación y tu salud al mismo tiempo?
Fuente: Infobae



