La pregunta que muchos se hacen pero pocos se animan a responder en voz alta: ¿puede una pareja sobrevivir solo con atracción física? La respuesta de los especialistas es unánime y algo incómoda: no.
El psicoanálisis explica que la sexualidad puede ser el eje de una pareja al principio, pero que hay “sistemas motivacionales” que van más allá: el deseo de protección, el reconocimiento, la regulación emocional. La pasión enciende el contacto, pero el apego, la admiración y la complicidad son los que sostienen el vínculo cuando el fuego baja.
La psicóloga María Fernanda Rivas lo pone simple: “Una buena sexualidad promueve el bienestar pero no es exclusivamente necesaria para que una relación funcione.” La intimidad tiene muchas formas: conversaciones compartidas, risas, proyectos en común. Una pareja puede funcionar sin vida sexual activa, pero no puede funcionar sin un proyecto vital compartido, apego y sostén mutuo.
El psiquiatra Diego López de Gomara usa la metáfora de una silla: cuatro patas —afecto, deseo, proyectos compartidos y admiración mutua—. Si sacás una, la silla tambalea. El desafío es que amor y deseo no siempre avanzan al mismo ritmo y hay que aprender a sostener los dos. ¿Cuántas parejas se rompen no por falta de amor sino por falta de proyecto?
Fuente: Infobae



