Una investigación que comenzó como una causa por estafas con transferencias bancarias falsas terminó siendo mucho más que eso. Al allanar el domicilio de los sospechosos en San Rafael, Mendoza, los efectivos policiales descubrieron dos kilogramos de cocaína que los imputados tenían en su poder y que estaban destinados, según indica la investigación, a la comercialización en la zona.
Los detenidos, que operaban el esquema de fraude mediante el envío de comprobantes de transferencia falsos a comerciantes que les entregaban mercadería a cambio del supuesto pago, no eran conocidos por las fuerzas de seguridad en el ámbito del narcotráfico. La doble actividad criminal resultó tan sorpresiva para los investigadores como para los propios vecinos del barrio donde vivían los acusados.
El modus operandi de la estafa era relativamente sencillo pero efectivo en su brutalidad: los delincuentes ingresaban a comercios, elegían productos de valor, y al momento del pago presentaban capturas de pantalla de transferencias que nunca se habían realizado. Los comerciantes, confiados en la imagen del comprobante, entregaban la mercadería y solo se daban cuenta del engaño cuando intentaban verificar el depósito en sus cuentas.
La Fiscalía imputó a los detenidos por estafa reiterada y por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, este último delito con penas significativamente más altas. Ambos quedaron detenidos a la espera de la audiencia imputativa. El dinero en efectivo y los teléfonos celulares encontrados en el domicilio fueron secuestrados y serán peritados para reconstruir la red de contactos y determinar si existen otros implicados.
Fuente: Los Andes



