La última suba de combustibles dejó una marca visible en las estaciones de servicio de San Juan. Los playeros reportan un descenso en la cantidad de litros despachados por turno, los conductores ajustan sus rutinas para cargar lo mínimo indispensable y los talleres de conversión a GNC llevan semanas con lista de espera. El impacto en los bolsillos sanjuaninos es concreto y los cambios de comportamiento, acelerados.
Según datos relevados entre los titulares de estaciones de servicio de la provincia, el volumen de ventas de nafta súper y premium cayó en promedio entre un 12 y un 15 por ciento en las dos semanas posteriores al último ajuste de precios. En cambio, el GNC mantuvo una demanda sostenida e incluso creció en algunos puntos de expendio, lo que confirma la tendencia que los especialistas venían anticipando.
Los talleres dedicados a la conversión de vehículos a gas natural son los grandes beneficiados de esta coyuntura. En varios establecimientos de la capital sanjuanina los turnos están tomados con más de tres semanas de anticipación, y los propietarios reconocen que la demanda de los últimos meses es la más alta de la última década. El costo de la conversión, que ronda entre el millón y el millón y medio de pesos, se recupera en promedio en seis meses de uso.
Para los que no pueden costear la conversión, la alternativa más extendida es reducir el uso del auto particular y recurrir más al transporte público o a las plataformas de movilidad compartida. Los datos de las empresas de micros y de las apps de viajes muestran un aumento en la demanda que coincide con cada ola de aumentos en los precios de los combustibles.
Fuente: Diario de Cuyo



