Victoria Benítez tiene una historia que pesa mucho. Su mamá fue secuestrada y desaparecida en 1977, y desde entonces ella lleva esa ausencia a cuestas en cada 24 de marzo. Este año habló antes de la marcha en San Juan y su frase no pasó desapercibida: “Mientras los genocidas miran Netflix, nosotros seguimos pidiendo justicia”.
Victoria es parte de la agrupación HIJOS y rechaza cualquier intento de relativizar lo que pasó durante la dictadura. No le interesa el debate sobre cifras ni la teoría de los dos demonios: para ella, la memoria tiene un solo camino posible.
Lo que sí fue una novedad este año es que, por primera vez en mucho tiempo, distintos sectores —organizaciones de derechos humanos, partidos políticos y movimientos sociales— se pusieron de acuerdo en un documento único para la marcha sanjuanina. Un gesto de unidad poco frecuente.
Cincuenta años después del golpe, la discusión sobre qué recordar y cómo recordarlo sigue sin cerrarse. Pero hay voces, como la de Victoria, que no están dispuestas a bajar los brazos.
Fuente: Diario de Cuyo



