Un choque entre dos trenes de alta velocidad en España dejó 68 muertos el miércoles pasado, y ahora los audios de las comunicaciones previas al impacto revelan una secuencia que los investigadores califican de «inexplicable»: el centro de control de Atocha, en Madrid, ordenó avanzar a velocidad normal a un AVE de Renfe mientras otro tren —el Iryo— estaba detenido en la misma vía, a unos 25 kilómetros por delante.
Las grabaciones, difundidas por el diario español El País, cubren los 17 minutos previos a la colisión, ocurrida en la zona de Toledo. Son la pieza central de la investigación judicial que busca determinar si hubo incumplimiento de protocolos y quién es responsable.
¿Qué pasó exactamente?
Todo empezó alrededor de las 8.30 del miércoles, cuando una falla en el sistema informático de seguridad detuvo automáticamente seis trenes en el tramo Madrid-Sevilla. Sin el sistema automático, la operación pasó a depender de instrucciones manuales desde Atocha.
A las 8.36, el maquinista del AVE —con 397 pasajeros a bordo— recibió orden de reanudar la marcha. El protocolo para estas situaciones exige verificar que la vía esté libre y circular a un máximo de 40 km/h. Sin embargo, la instrucción fue avanzar a velocidad normal.
Mientras tanto, la conductora del Iryo —147 pasajeros— avisaba desde Urda que no podía moverse por un problema técnico. A las 8.41 informó: «He tenido una pérdida de transmisión circulando en BSL. Estoy detenida, en la entrada de Urda». El operador le pidió que esperara y luego le sugirió reiniciar el sistema.
A las 8.48, la maquinista volvió a llamar: seguía inmovilizada. La respuesta del centro de control fue: «Pues nada, en cuanto pueda. Y si tiene problemas, ahora nos llama».
Cinco minutos después, a las 8.53, los dos trenes chocaron.
El controlador, apartado de sus funciones
El ministro de Transportes español, Óscar Puente, calificó el accidente de «inexplicable» e «inverosímil» para una línea de alta velocidad. El controlador que autorizó la marcha del AVE fue apartado de sus funciones y debía ser interrogado por la Guardia Civil. Según medios españoles, tras el siniestro estuvo en contacto con su abogado y recibió apoyo psicológico.
La hipótesis principal apunta a un error humano en la gestión de la emergencia técnica: nadie ordenó frenar el AVE pese a saber que el Iryo seguía parado en la misma vía.
La investigación judicial deberá determinar si se violaron los protocolos, qué decisiones se tomaron en esos 17 minutos y si el accidente podría haberse evitado con una sola llamada.
Fuente: Diario de Cuyo · 28 de octubre de 2026
Fuente: Diario de Cuyo