El ministro de Economía Luis Caputo salió a enfrentar de frente la polémica que se instaló en los últimos días en torno a los créditos que varios funcionarios del gobierno nacional tomaron del Banco Nación a tasas que en el mercado abierto serían impensables. “No hay nada ilegal ni inmoral en lo que hicieron”, afirmó Caputo con contundencia, descartando que haya existido algún tipo de privilegio indebido en la operación.
La polémica estalló cuando trascendió que un grupo de funcionarios de distintas áreas del gobierno habían accedido a préstamos personales del banco estatal en condiciones que, si bien son las que el banco ofrece a sus clientes en general, generaron suspicacias dada la posición institucional de los beneficiarios. Los cuestionamientos apuntaron a la conveniencia ética de que funcionarios que toman decisiones sobre el sector financiero se endeuden con el principal banco del Estado.
Caputo argumentó que los préstamos fueron tramitados por los funcionarios en su carácter de clientes particulares y que en ningún momento utilizaron su posición para obtener condiciones mejores que las que cualquier ciudadano con el mismo perfil crediticio podría haber conseguido. También destacó que todos los créditos fueron declarados en las correspondientes declaraciones juradas patrimoniales.
La oposición no cedió en sus críticas y varios legisladores anunciaron que pedirán informes detallados sobre los préstamos, incluyendo montos, tasas, plazos y los nombres de todos los funcionarios involucrados. El debate político sobre la ética de los funcionarios públicos en relación con el sistema financiero estatal se reactualizó con fuerza, en un contexto en que la imagen del gobierno enfrenta presiones por múltiples flancos.
Fuente: Infobae



