Irán le acaba de bajar el pulgar a Donald Trump y el mundo entero lo está mirando. Teherán confirmó el cierre selectivo del Estrecho de Ormuz —por donde pasa el 20% del petróleo que consume el planeta— ignorando el ultimátum de 48 horas que había lanzado el presidente norteamericano.
La medida restringe el tránsito a los buques vinculados a Estados Unidos e Israel. Ali Musavi, el representante iraní ante la Organización Marítima Internacional, lo dijo sin rodeos: el estrecho está abierto para todos, “excepto para el enemigo.” Los barcos que quieran pasar necesitan coordinarse con las autoridades iraníes “por razones de seguridad y protección”.
El gobierno de Washington exige la “liberación completa” de la ruta marítima, y con el barril de petróleo Brent ya arriba de los 112 dólares, cada declaración escala la tensión y los precios. Irán atribuye la crisis a la “agresión” del eje Estados Unidos-Israel y dice que controlar la zona protege su soberanía.
Teherán insiste en que la diplomacia es su prioridad, pero que para eso necesita que los ataques cesen primero. Con el precio del petróleo por las nubes y los combustibles en Argentina ya cerca de los $2.200 el litro, este conflicto nos pega en el bolsillo directo. ¿Cuánto más puede subir el barril antes de que todo explote?
Fuente: Los Andes



