El gobierno de Javier Milei acaba de dar un paso que genera debate en el sector de la salud. Mediante una resolución conjunta, derogó el esquema regulatorio de 2012 que imponía restricciones para otorgar patentes a medicamentos y productos farmacéuticos.
La medida fue firmada por el ministro de Economía Luis Caputo, el ministro de Salud Mario Lugones y el director del INPI, Carlos María Gallo. A partir de ahora, el INPI evaluará cada solicitud de patente de forma individual, sin las limitaciones anteriores.
Federico Sturzenegger, el ministro de Desregulación, fue el más enfático en defenderlo: dijo que el esquema anterior era “un ataque a la propiedad” que retrasaba el acceso a terapias innovadoras, y que esas restricciones “no existen en ningún otro país del mundo”.
El gobierno también aclara que los medicamentos que ya están en el mercado no se verán afectados. La medida se enmarca en la alineación con las exigencias de Washington y en las negociaciones bilaterales con EE.UU.
¿Terminará esto perjudicando el acceso a los medicamentos genéricos y asequibles para la mayoría de la gente?



