Boca le ganó a River por tercera vez consecutiva y el resultado quedó en segundo plano. El Superclásico del fin de semana dejó una catarata de polémicas arbitrales que todavía no para: expulsiones cuestionadas, faltas no cobradas y un árbitro, Nicolás Ramírez, que se convirtió en el protagonista involuntario de la jornada.
Boca le ganó a River. Fue superior. Manejó el partido. No hizo un gol más porque erró en la definición.
River prácticamente no tuvo situaciones de gol. Milton Delgado es la figura. Boca no puede terminar mejor su año: finalista de todo y ganó los dos súper clásicos. Tiene en… pic.twitter.com/G2BNS2SJ8P— Gastón Edul (@gastonedul) November 1, 2026
Las preguntas que quedaron flotando son varias: ¿estuvo bien expulsado Martínez Quarta? ¿Era segunda amarilla para Leandro Paredes? ¿Fue penal el agarrón de Lautaro Di Lollo a Nicolás Otamendi? ¿Por qué Lautaro Blanco se fue con amarilla y Gonzalo Montiel con roja por jugadas similares? El mundo del fútbol respondió con todo.
Mariano Closs, en ESPN F12, no midió las palabras: «No puede ser que el árbitro desdibuje el partido. A partir de la expulsión de Martínez Quarta, se ve obligado a emparejar. Fue bochornoso. La gran mayoría de las cosas las hizo mal Ramírez. Embarró su carrera».
Flavio Azzaro fue más lejos en AZZ: «Fue un escándalo. Los futboleros sabemos que un arbitraje así es a pedido, y hoy fue a pedido de Boca. Los de River se van a quedar con que fue un robo y, para mí, lo fue. La AFA jugó su partido».
Óscar Ruggeri, también en ESPN, fue más directo todavía: «Boca no necesita todas estas ayudas, es al pedo. El árbitro, al pedo». Y agregó que Montiel debería haber provocado la segunda amarilla de Paredes cuando lo escuchó insultarlo al árbitro.
Desde TNT Sports, Ángela Lerena matizó: «Ramírez tuvo un mal partido y midió con distinta vara la de Montiel y Blanco, sí, pero no creo que River haya perdido por el arbitraje. River perdió por River».
Horacio Pagani marcó la diferencia entre las dos jugadas más discutidas: «Blanco va con los tapones, a la pelota. Montiel va directamente a voltear al jugador sin la pelota. Son diferentes». Gastón Edul, en X, coincidió en que el problema fue la inconsistencia: «Ramírez fue cambiando el criterio y eso es lo peor».
Más allá del debate arbitral, los números del partido son contundentes: Boca ganó los dos Superclásicos del año, está al borde de quedarse con la tabla anual y lleva una racha de tres victorias seguidas sobre River. El equipo de Ramón Díaz, en cambio, prácticamente no generó situaciones de gol claras.
El próximo capítulo de esta historia llegará cuando la AFA defina si Ramírez sigue pitando partidos de alta exposición o si este Superclásico le cierra puertas en el corto plazo.
Fuente: Olé · 2 de noviembre de 2026
Fuente: Olé