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La marca de ropa que aprendió a fabricar en China un año antes de vender

Matías importa ropa desde Asia y dice que si el contenedor no llega un mes antes de la temporada, el negocio se puede fundir. Así funciona esa logística invisible.

La marca de ropa que aprendió a fabricar en China un año antes de vender

Una marca de indumentaria masculina que arrancó vendiendo remeras desde un departamento en Belgrano hoy fabrica en China y planifica con un año de anticipación. Matías, su fundador, cuenta cómo aprendió ese juego a los golpes y por qué dice que quien no se sube al barco a tiempo «lo comen crudo».

El dato que más sorprende: cuando él está sacando los contenedores del verano, ya está fabricando el invierno siguiente. Dos líneas de tiempo corriendo en paralelo, la producción local y la importada, con márgenes de error que pueden hundir una empresa si no se manejan bien.

El primer año fue a los tumbos

Cuando el gobierno habilitó la apertura importadora, Matías decidió anticiparse. Viajó a China, fue a la feria de Cantón con un bróker de confianza y aprendió a distinguir buenos proveedores de «chantas». Todo autodidacta: antes de subirse al avión, se vio horas de contenido en plataformas de video.

Lo que nadie te dice es que los plazos que prometen los proveedores casi nunca se cumplen. «Te dicen 30 días de muestras, 60 de producción y tal día te lo pongo en el barco. Calculale 10, 15 o 20 días más», advierte. Y eso sin contar imprevistos como los dos tifones que retrasaron cargas enteras en China.

La aduana, el cuello de botella

Una vez que el contenedor llega a Argentina, empieza otra carrera. Las primeras cargas van a canal rojo: verificación total, abren cajas al azar y lo que declaraste tiene que coincidir exactamente con lo que hay adentro. En indumentaria, el etiquetado tiene que estar perfecto o el trámite se traba.

Con el tiempo y la reputación ganada, algunos contenedores empiezan a salir por canal verde, que implica menos controles y más agilidad. Pero eso no se consigue de entrada.

Uno de sus contenedores quedó varado en Brasil. «Cada contenedor es mucha plata», dice, y no exagera: un retraso de semanas puede generar un agujero financiero que, si se arrastra, funde el negocio.

Del departamento en Belgrano a 13 locales

La pandemia fue el punto de inflexión. Mientras otras marcas de ropa ni vendían online, esta ya tenía la tienda digital aceitada. El resultado: 13 locales abiertos entre la salida de la pandemia y 2025.

Hoy Matías mira hacia el live shopping que vio en China hace dos años y medio y que recién empieza a llegar a Latinoamérica. Su consejo para quienes tienen marcas con producción manufacturera es directo: «Súbanse a un avión, vayan a Asia y entiendan que el mundo está fabricando allá. Allá están viviendo en el 2050 y nosotros estamos en el 2026».

Lo que queda claro es que importar no es solo comprar barato afuera. Es un sistema logístico que exige planificación, paciencia y mucha plata inmovilizada durante meses. Para las marcas sanjuaninas que piensan en dar ese salto, la experiencia de Matías es una hoja de ruta con los errores ya marcados.

Fuente: Infobae · 27 de octubre de 2026

Fuente: Infobae

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