Cansancio que no se va ni durmiendo bien, palidez sin explicación y análisis de sangre que empeoran de a poco. Síntomas que parecen banales pero que, cuando se sostienen en el tiempo, pueden ser la puerta de entrada a un diagnóstico que muchos médicos tardan en ver: el síndrome mielodisplásico (SMD), un cáncer que ataca directamente la médula ósea.
La enfermedad altera la forma en que la médula produce glóbulos rojos, blancos y plaquetas. Las células no maduran bien, sus niveles bajan de manera progresiva y, en aproximadamente 1 de cada 3 pacientes, el cuadro puede evolucionar hacia una leucemia mieloide aguda, una de las formas más agresivas de cáncer de sangre.
El problema es que el SMD se disfraza. Según datos difundidos por la Agencia Noticias Argentinas, un análisis sobre 918 casos sospechados encontró que el 21% recibió un diagnóstico equivocado al inicio. Cerca del 10% de esos pacientes terminó con un tratamiento que no era el correcto.
«El SMD es una enfermedad que suele instalarse de forma silenciosa», explicó la médica oncohematóloga Ludmila Elhelou. Según la especialista, muchos pacientes llegan a la consulta por una anemia que no responde al hierro ni a los suplementos habituales, o por un agotamiento que no tiene causa aparente, y eso retrasa la derivación al hematólogo.
¿A quiénes afecta más?
En la población general, el SMD incide en entre 3 y 5 personas por cada 100.000 habitantes por año. Pero en mayores de 70, ese número salta a entre 20 y 50 casos cada 100.000. El envejecimiento poblacional es uno de los motivos por los que los diagnósticos casi se duplicaron en las últimas tres décadas a nivel mundial.
Señales que no hay que naturalizar:
- Anemia que no mejora con el tratamiento habitual
- Cansancio persistente incluso después de descansar
- Palidez sin causa aparente
- Infecciones frecuentes o que tardan en resolverse
- Moretones o sangrados ante golpes mínimos
- Valores bajos o en descenso sostenido en el hemograma
Tener uno o varios de estos síntomas no implica necesariamente tener SMD, pero sí justifica una consulta médica. La clave es no normalizarlos.
El peso que carga quien lo tiene
Más allá del impacto clínico, vivir con SMD tiene un costo alto. El 42% de los pacientes necesita transfusiones de sangre de forma regular, lo que implica visitas hospitalarias frecuentes. En el plano emocional, una encuesta a 259 pacientes mostró que el 66% experimentó ansiedad y el 56% manifestó angustia vinculada a la enfermedad.
Las proyecciones para 2045 anticipan más de 457.000 nuevos casos anuales en el mundo y más de 82.000 muertes por año asociadas al síndrome. El 25 de octubre se conmemora el Día Mundial de los Síndromes Mielodisplásicos, una fecha que especialistas usan para insistir en algo simple: una anemia que no cede merece más que un suplemento de hierro.
Fuente: Tiempo de San Juan · 25 de octubre de 2025
Fuente: Tiempo de San Juan