Cuando te hacés un análisis de sangre, la mayoría mira el colesterol. Pero hay otro número en el papel que muchos ignoran y que, según un nuevo documento científico, puede ser igual de peligroso: los triglicéridos.
Un grupo de 15 especialistas italianos publicó un consenso en la revista Nutrition, Metabolism and Cardiovascular Diseases confirmando que los triglicéridos elevados son una causa directa de infartos y accidentes cerebrovasculares, incluso en personas que ya toman medicación para bajar el colesterol. El trabajo fue impulsado por la Sociedad Italiana para el Estudio de la Aterosclerosis (SISA) y reúne décadas de evidencia genética, epidemiológica y clínica.
¿Por qué importa? Porque estos lípidos circulan en la sangre formando placas en las arterias, y lo hacen de forma independiente al colesterol LDL —el famoso «colesterol malo»—. Es lo que los médicos llaman riesgo cardiovascular residual: la chance de sufrir un infarto aunque estés haciendo todo bien con el tratamiento habitual.
Las guías de la Sociedad Europea de Cardiología y la Sociedad Europea de Aterosclerosis, actualizadas en 2025, ya reconocen este riesgo. Un seguimiento de 9.436 pacientes con antecedentes cardíacos confirmó que tener triglicéridos altos predice la reaparición de eventos graves durante nueve años, sin importar qué otros fármacos estén tomando.
¿Qué pasa con los tratamientos?
Las estatinas —el medicamento más común para el colesterol— también bajan los triglicéridos entre un 15% y 30%, pero eso no alcanza para eliminar el riesgo extra en muchos pacientes. Los fibratos, otro grupo de fármacos clásicos, mostraron beneficios limitados. Un ensayo con 10.497 personas con diabetes tipo 2 (el estudio PROMINENT) demostró que bajar un 26% los triglicéridos con fibratos no redujo infartos ni ACV.
Los suplementos de omega-3 pueden reducir los triglicéridos entre 20% y 50%, pero tampoco lograron resultados claros en estudios a gran escala.
El consenso sí destaca un tratamiento con evidencia sólida: el icosapent etilo (IPE), un derivado purificado del aceite de pescado. En el ensayo REDUCE-IT, con 8.179 pacientes que ya tomaban estatinas, tomar 4 gramos diarios de IPE redujo en un 25% el riesgo de infarto, ACV y muerte cardiovascular en casi cinco años de seguimiento. El efecto no se explica solo por la baja de triglicéridos: el fármaco también redujo un marcador inflamatorio en sangre casi un 40%.
En casos extremos —triglicéridos por encima de 885 mg/dL— el riesgo no es solo cardíaco: puede desencadenar una pancreatitis aguda, una inflamación severa del páncreas que puede ser mortal.
La recomendación concreta de las guías europeas es considerar el icosapent etilo para personas con riesgo cardiovascular alto y triglicéridos moderadamente elevados que ya reciben estatinas. Si tu médico nunca te habló de este número en el análisis, quizás sea el momento de preguntarle.
Fuente: Tiempo de San Juan · 27 de octubre de 2026
Fuente: Tiempo de San Juan