Luiz Inácio Lula da Silva ganó el balotaje en Brasil y se convierte en presidente por cuarta vez. Para Argentina —y especialmente para Cuyo— el resultado no es un dato lejano: Brasil es el socio comercial que más pesa en la balanza, y su economía mueve hilos directos sobre fábricas, viñedos y pozos de gas.
Solo en septiembre de 2026, Argentina exportó a Brasil US$1.206 millones e importó US$1.375 millones. El intercambio mensual total rozó los US$2.581 millones, según datos del INDEC. Ningún otro socio regional tiene ese peso.
El vino cuyano tiene mucho en juego
Para San Juan y Mendoza, Brasil no es un mercado más. Durante el primer semestre de 2026, el país vecino fue el tercer comprador de vinos varietales argentinos —detrás del Reino Unido y Estados Unidos—, con 124.642 hectolitros adquiridos según el Instituto Nacional de Vitivinicultura. En varietales blancos, Brasil concentró el 16,9% del volumen exportado.
También el aceite de oliva —producción fuerte en San Juan— tiene destino brasileño: Brasil importa la mayor parte de lo que consume y Argentina figura entre sus proveedores habituales.
Los autos y Vaca Muerta, los otros grandes capítulos
El sector automotor es quizás el más expuesto. En septiembre, el 63% de los vehículos exportados desde Argentina fue a Brasil. Las terminales nacionales producen dentro de una cadena regional integrada, y cualquier freno en el consumo brasileño se siente rápido en las plantas locales. Entre enero y septiembre de 2026, la producción cayó 16,9% interanual, aunque las exportaciones mostraron señales de recuperación.
En energía, la continuidad de Lula mantiene viva una hoja de ruta clave: en abril de 2026, ambos países cerraron un informe técnico conjunto sobre cómo exportar gas de Vaca Muerta a Brasil. El mercado brasileño fue identificado como destino con alta demanda potencial, especialmente para su sector industrial. Los proyectos no están garantizados —requieren inversión e infraestructura—, pero la continuidad política facilita los interlocutores.
La tensión Milei-Lula, el factor político más delicado
Lo que sí cambia de inmediato es el mapa político. Milei viajó a Brasil para respaldar públicamente a Flávio Bolsonaro, rival de Lula en el balotaje. El gesto tensó la relación al punto de que Brasil redujo su representación diplomática en Buenos Aires.
Ahora ambos presidentes deberán convivir con profundas diferencias ideológicas mientras miles de millones de dólares, cadenas industriales y proyectos energéticos cruzan la frontera todos los días. La pregunta es si esa interdependencia económica alcanza para mantener los canales abiertos.
Las primeras señales llegarán con el comportamiento del real brasileño y los mercados en los días posteriores a la elección. Después vendrán el crecimiento, el consumo y las decisiones sobre infraestructura energética. Para San Juan, hay mucho que mirar.
Fuente: Diario de Cuyo · 25 de octubre de 2026
Fuente: Diario de Cuyo