El asado sanjuanino tiene nuevos competidores. No son los precios —aunque también— sino los gimnasios, las proteínas en polvo y el pollo a la plancha. Así lo describe Antonio Parra, abastecedor y referente del sector carnicero en San Juan, quien viene observando cómo el mercado local se transforma a un ritmo que la industria no esperaba.
El dato más contundente: el consumo de carne vacuna en Argentina cayó de 63 o 64 kilos por persona al año en 2006 a apenas 47 kilos en la actualidad. Una baja de casi el 30% en dos décadas que no se explica solo con la inflación.
Para Parra, el factor cultural ya pesa tanto como el económico. El auge de los gimnasios, la búsqueda de alimentación «limpia» y la proliferación de suplementos deportivos cambiaron lo que los sanjuaninos ponen en el plato —especialmente de noche. «A la habitual propaganda negativa que tilda a la carne de cara o pesada se le suma el aumento exponencial de gimnasios y la proliferación de proteínas artificiales y productos fit», señaló el empresario a Tiempo de San Juan.
Un síntoma claro: los suplementos proteicos, antes exclusivos de tiendas especializadas, hoy ocupan góndolas en cualquier supermercado de la provincia. Y franjas etarias que antes no hacían deporte de forma regular ahora eligen evitar comidas pesadas.
El pollo y el cerdo son los grandes beneficiados. Las redes sociales y campañas nutricionales posicionan al pollo como la proteína ideal para dietas de rendimiento, mientras la carne de cerdo —en forma de milanesas o picada— duplicó su presencia en la mesa cotidiana gracias a su ventaja de precio.
Parra también explica la brecha de costos con un dato de producción: un pollo llega a faena en dos meses y medio a tres meses; un vacuno criado a pasto natural necesita entre 3 y 5 años. Esa diferencia de tiempo se traduce directamente en precio.
En cuanto al Día de la Madre, las ventas cayeron alrededor de un 15% respecto a 2024, según las estimaciones del sector. El año pasado los precios estaban congelados desde febrero, lo que facilitaba el acceso.
Parra no baja los brazos: insiste en que la carne vacuna es «100% proteína pura y natural», pero advierte que sin políticas públicas que defiendan y promocionen esas virtudes —tanto en el mercado interno como en el exterior— la tendencia va a continuar. Brasil exporta más volumen por escala, pero la calidad argentina sigue siendo superior. El problema es que nadie lo está contando.
¿Puede el sector carnicero sanjuanino revertir la tendencia sin apoyo del Estado, o el asado ya perdió la batalla cultural?
Fuente: Tiempo de San Juan · 25 de octubre de 2025
Fuente: Tiempo de San Juan