Las consultoras privadas estiman que la inflación de marzo se ubicará en torno al 3,3%, lo que la convertiría en la más alta desde septiembre de 2024. El dato, que será confirmado cuando el INDEC publique las cifras oficiales, preocupa tanto en el ámbito económico como en el político, ya que podría interrumpir la tendencia a la baja que el Gobierno venía exhibiendo con orgullo.
Entre los factores que explicarían el repunte inflacionario del mes de marzo se encuentran el encarecimiento de los combustibles, los ajustes en tarifas de servicios públicos y la presión de los precios de los alimentos, que no ceden pese al contexto de menor actividad económica. La combinación de estos elementos generó una aceleración que los analistas no esperaban con tanta intensidad.
Para el Gobierno, mantener la inflación en una trayectoria descendente es uno de los objetivos prioritarios y uno de los pilares sobre los que construye su narrativa de éxito económico. Un dato de 3,3% en marzo obligaría a revisar las proyecciones de fin de año y a explicar ante la ciudadanía un retroceso en uno de los indicadores más sensibles para la vida cotidiana.
Fuente: Infobae



