Mojtaba Jamenei siempre operó en las sombras. Hijo del Ayatola fallecido, nunca ocupó un puesto oficial en el gobierno iraní, pero eso no le impidió construir algo mucho más valioso: un empire inmobiliario y financiero que se extiende por varios países.
Según investigaciones periodísticas recopiladas por Infobae, Mojtaba tiene participación en proyectos inmobiliarios en Emiratos Árabes, Iraq y varios países de Asia central. Los flujos de dinero, camuflados bajo empresas holding y fondaciones religiosas, habrían permitido esquivar las sanciones que pesaban sobre él desde 2019, cuando el Tesoro de Estados Unidos lo sancionó por representar al Líder Supremo “de manera informal”.
Lo que más preocupa a los analistas occidentales no es la riqueza en sí, sino los vínculos que esa red de negocios genera: conexiones con la Guardia Revolucionaria Islámica, con Hezbolá y con gobiernos que buscan esquivar el sistema financiero internacional.
Ahora que Mojtaba tiene el poder formal que nunca tuvo públicamente, la pregunta que se hacen en Washington y Tel Aviv es si va a usar esa red de influencias para intensificar la postura iraní o si buscará algún tipo de salida negociada.
Los analistas que lo conocen no son optimistas.
Fuente: Infobae



