Las raíces del cannabis, históricamente descartadas, ahora están bajo la lupa en San Juan. La empresa estatal CANME impulsa en el predio Campo Grande del Acequión una investigación para aprovechar la planta de manera integral, sumando a sus líneas de aceite medicinal y cáñamo industrial un nuevo foco: los compuestos presentes en la parte subterránea del cultivo.
Aunque contienen niveles insignificantes de THC y CBD, las raíces poseen sustancias como friedelina y epifriedelanol, asociadas a propiedades antiinflamatorias. Según se informó, se analizan posibles aplicaciones tópicas para quemaduras, irritaciones y dolores articulares, además de su uso en infusiones para problemas digestivos. También se estudia su procesamiento para elaborar ungüentos o incluso su reutilización mediante compostaje.
Un laboratorio a cielo abierto en Sarmiento
El desarrollo se lleva adelante en el predio Campogrande, en el departamento Sarmiento, donde CANME trabaja en investigación aplicada y validación de variedades nacionales adaptadas al territorio sanjuanino. El presidente de la entidad, Gonzalo Campos, explicó que el espacio funciona como un laboratorio a cielo abierto bajo la coordinación del ingeniero agrónomo Diego Molina.
La estrategia se organiza en dos grandes ejes: por un lado, la producción de flores para aceite medicinal full spectrum, que ya se comercializa en farmacias de la provincia; por otro, el avance en cáñamo industrial multipropósito, con aprovechamiento de fibra y valorización de flores como subproducto. En octubre de 2025, la empresa obtuvo la licencia de ARICCAME para iniciar formalmente esta etapa.
El trabajo se articula con el obtentor genético Alejandro Herrera, un equipo de la Universidad de Buenos Aires encabezado por Daniel Sorlino y el INTA. Se evalúan épocas de siembra, densidades y manejo agronómico para generar evidencia local y reducir la dependencia de variedades externas. En un contexto de estancamiento del cannabis medicinal comercial, el cáñamo se proyecta como alternativa para textiles, construcción, papel, alimentos y cosméticos. La pregunta que queda abierta es cuánto puede diversificarse la matriz productiva provincial a partir de esta apuesta.
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