El 13 de febrero se celebra el Día del Soltero, una fecha que gana protagonismo justo en la antesala de San Valentín. Mientras el 14 concentra la atención en las parejas, la jornada previa propone otro enfoque: poner en primer plano la soltería como elección y reivindicar los vínculos de amistad.
Una fecha pensada en la previa de San Valentín
La conmemoración tiene lugar un día antes del 14 de febrero y su origen está directamente ligado a esa cercanía en el calendario. La elección no es casual: surge como una manera de equilibrar la escena romántica que domina la agenda al día siguiente.
El eje central de la celebración responde a una pregunta concreta: ¿por qué se eligió el 13 de febrero? Justamente por su proximidad con San Valentín, lo que permite generar un espacio propio para quienes no están en pareja o simplemente desean celebrar otro tipo de vínculos.
En esta jornada, grupos de amigos se reúnen, salen o comparten una cena, destacando la amistad y el amor propio. La propuesta apunta a resignificar la fecha y darle un sentido más amplio que el estrictamente romántico.
Así, el Día del Soltero se instala como antesala del 14 de febrero, ampliando el calendario afectivo de febrero y sumando una excusa más para encontrarse y celebrar, más allá del estado civil.
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