La heladera puede ser uno de los mayores consumos eléctricos del hogar y, muchas veces, sin que lo notemos. En el marco del 14 de febrero, Día Mundial de la Energía, la fecha impulsada por la ONU para promover el uso responsable de la electricidad vuelve a poner el foco en hábitos cotidianos que impactan tanto en la boleta como en el ambiente.
El dato es contundente: el sector energético genera cerca del 35% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y más de la mitad del consumo eléctrico mundial ocurre en los hogares. Dentro de ese escenario, la nevera funciona las 24 horas y se convierte en un punto clave para reducir gastos y emisiones sin resignar conservación de alimentos.
Hábitos simples que pueden hacer la diferencia
Fabricantes como Haceb, LG y Samsung recomiendan minimizar el tiempo de apertura de la puerta, no colocar hornos ni microondas encima, evitar guardar comida caliente y ubicar el equipo lejos del sol, estufas o calentadores. También aconsejan mantener una distancia mínima de 10 centímetros atrás y 5 centímetros a los lados para permitir la correcta disipación del calor.
Otra sugerencia es optar por modelos con alta eficiencia energética y tecnología inverter, que ofrecen un funcionamiento más estable y menor consumo. Además, limpiar el condensador —ubicado en la parte trasera— al menos dos veces al año ayuda a sostener un rendimiento óptimo. Son detalles que, acumulados, pueden reflejarse en la factura mensual.
El impacto no termina en el uso diario. También se recomienda entregar la caja del electrodoméstico nuevo a personal autorizado y no abandonar la nevera vieja en la vía pública o en vertederos informales. En Colombia, la Red Verde de Posconsumo coordina la recolección de heladeras, lavadoras y aires acondicionados fuera de uso, garantizando el tratamiento seguro de gases refrigerantes y la reutilización de materiales bajo criterios de economía circular.
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