En Estados Unidos, Donald Trump volvió a sacudir el tablero político al sugerir que no sería necesario realizar las elecciones de medio mandato, las conocidas midterms previstas para noviembre. Aunque no presentó pruebas, el presidente insistió en que los demócratas podrían imponerse mediante fraude, una acusación que reaviva tensiones institucionales con impacto más allá de sus fronteras.
Qué se vota y por qué importa
Las elecciones de medio mandato renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y 36 gobernaciones, además de numerosos cargos locales. Hoy, el Congreso está bajo mayoría del Partido Republicano, un escenario que ha facilitado la agenda política de Trump y explica la centralidad de esta disputa.
Durante un encuentro en la Casa Blanca, el mandatario llegó a decirle al presidente ucraniano Volodímir Zelenski que en tiempos de guerra es positivo no celebrar elecciones, en alusión a la ley marcial vigente en Ucrania por la invasión rusa. La comparación encendió alertas, ya que en Estados Unidos no existe antecedente ni mecanismo legal para suspender las midterms.
El texto advierte que, históricamente, el partido del presidente suele perder apoyo en estas elecciones. Encuestas desfavorables y bajos índices de aprobación alimentan el interés de Trump por alterar las condiciones del proceso, debilitando la confianza pública y desincentivando la participación electoral.
Aunque expertos señalan que ni la ley marcial ni la Ley de Insurrección permitirían cancelar los comicios, el presidente ha promovido un gerrymandering agresivo y advertencias sin fundamento sobre posibles irregularidades. ¿Hasta dónde puede llegar esta estrategia y qué consecuencias deja para la democracia estadounidense?
Fuente: link



