Tres caídas y 200 metros con un solo esquí no impidieron que Suecia terminara en el podio. La protagonista fue Ebba Andersson, quien vivió una escena inesperada durante el relevo femenino 4×7,5 km en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026 y aun así celebró una medalla que parecía escaparse.
En la segunda posta, la esquiadora sufrió tres caídas y en la última perdió el esquí derecho, que quedó inutilizable. Sin otra opción, avanzó aproximadamente 200 metros con un solo esquí, llevando el otro bajo el brazo, hasta recibir uno de repuesto. La demora fue determinante: Suecia cayó del primer al octavo lugar y quedó a 1 minuto y 18 segundos de Noruega, que lideraba la prueba.
El equipo había comenzado con Linn Svahn en la primera posición y Andersson debía sostener la ventaja ante Noruega y Finlandia. Incluso el intento de asistencia sumó tensión: un integrante del staff sueco que buscó alcanzarle un esquí también cayó en la nieve, demorando aún más la recuperación.
De la incertidumbre al podio olímpico
Tras el difícil tramo, Frida Karlsson logró descontar diferencias y llevó al equipo al cuarto puesto. En la última posta, Jonna Sundling superó a Finlandia y aseguró la medalla de plata. Noruega se quedó con el oro con un tiempo de 1:15:44,8, mientras que Suecia finalizó segunda con 1:16:35,7, a 51 segundos.
La imagen de Andersson deslizándose con un solo esquí quedó entre las más impactantes de la competencia. En estos Juegos, además, sumó platas en 10 km estilo libre y 20 km, consolidando una actuación destacada pese al episodio que puso en jaque al equipo sueco.
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