Más de 30 denuncias, un perjuicio que asciende a 138 millones de pesos y una trama que se sostuvo con promesas de rentabilidad difíciles de igualar. La Justicia sanjuanina investiga una presunta red de estafas encabezada por Francisco Ontiveros y Brisa Ocampo, quienes ofrecían inversiones bajo los nombres de fantasía “Green House” y “Green House Fintech”.
Según la fiscalía, prometían retornos de entre 4% y 6% semanal e incluso un 20% mensual. Para generar confianza, montaron oficinas en Santa Lucía y Capital. Sin embargo, la investigación determinó que no tenían CUIT ni registro impositivo, y que las transferencias y contratos se realizaban a título personal.
Vínculos religiosos y contratos “en espejo”
La captación se apoyaba en la cercanía: amigos, familiares y, especialmente, miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Allí difundían un esquema de “contratos en espejo” que prometía duplicar la inversión si sumaban nuevos aportantes. Los supuestos rendimientos se informaban con planillas de Excel sin firma ni respaldo legal.
Además de pesos y dólares, recibieron bienes como una Citroën Picasso, una Ford Explorer y motocicletas Yamaha FZ. Cuando desde septiembre de 2025 comenzaron las demoras en los pagos, ofrecieron cancelar deudas con vehículos usados, algunos con motores dañados o incluso previamente entregados por otros inversores. También se detectaron cheques sin fondos.
El juez de Garantías Federico Rodríguez dictó 45 días de prisión preventiva en el Servicio Penitenciario Provincial, fijó un año de investigación penal preparatoria, ordenó un embargo de $200 millones para cada imputado y la inhibición de bienes. Mientras avanza la causa en la UFI de Delitos Informáticos y Estafas, la pregunta que sobrevuela es cuántas personas más pudieron haber quedado atrapadas en el esquema.



