Javier Milei abrió su agenda neoyorkina con una disertación en la Universidad Yeshiva que dejó titulares para rato. Frente a cientos de estudiantes judíos, el Presidente fue directo al hueso: “Nos han metido dos bombas, una en la AMIA y otra en la Embajada de Israel. Son nuestros enemigos”.
La frase no dejó margen para interpretaciones. Milei se refería a Irán y, en el mismo discurso, remató con algo que ya venía insinuando pero nunca había dicho tan claramente: “Yo me siento orgulloso de ser el presidente más sionista del mundo”.
El auditorio de Yeshiva, repleto, recibió las palabras con aplausos. El Presidente llegó acompañado por Karina Milei, Manuel Adorni y el canciller Pablo Quirno. La seguridad combinó personal argentino con el servicio secreto estadounidense.
Milei aprovechó el espacio para reafirmar su alianza estratégica con Estados Unidos e Israel, y cerró como siempre: “¡Viva la libertad, carajo!” La frase funcionó igual en inglés.
En plena guerra en Medio Oriente y con Irán en el ojo de la tormenta global, el timing de estas declaraciones no es casual. Argentina tomó partido y Milei lo dice en voz alta.
Fuente: Infobae



