En 2025, Mendoza alcanzó una de las tasas de mortalidad infantil más bajas de su historia: 6,3 muertes por cada mil nacidos vivos, un 20% menos que en 2024. El Ministerio de Salud provincial lo atribuye a una combinación de mejoras socioeconómicas y al Plan Integral para la Reducción de la Mortalidad Materno-Infantil que llevan adelante desde la gestión.
El plan tiene siete ejes: planificación del embarazo, prevención del embarazo adolescente, acceso a anticonceptivos, detección temprana del embarazo, seguimiento del recién nacido, cuidados neonatales especializados, ampliación de la cobertura de vacunas, lactancia materna y apoyo a familias vulnerables. No es un solo programa, es un sistema.
En el último año y medio sumaron herramientas nuevas: tamizaje voluntario de sustancias psicoactivas, recategorización de maternidades públicas entre octubre 2024 y junio 2025 y un sistema de alerta “Vigilancia Prenatal” que identifica embarazos de riesgo y vulnerabilidad social dentro de la historia clínica digital.
La meta para 2027 es bajar la tasa a 5 por mil. El número actual es bueno pero el camino todavía no terminó. Cada décima cuenta.



