Un momento de máxima tensión se vivió el 1 de marzo en el autódromo Roberto Mouras de La Plata, durante el inicio del Procar 4000. En el cierre de la Clase A, un auto se despistó en plena recta principal y estuvo a punto de atropellar a un banderillero, un camarógrafo y un periodista que trabajaban a un costado de la pista.
El incidente se produjo cuando Gastón Rossi tocó desde atrás a Lucas Granja. El impacto generó que el auto de Granja entrara en trompo y saliera disparado hacia la zona donde estaban los tres trabajadores. Al advertir que el vehículo se acercaba sin control, los tres corrieron para resguardarse mientras el Chevrolet Chevy pasó entre medio de ellos.
Afortunadamente, no hubo heridos. Tras la carrera, los comisarios deportivos excluyeron a Rossi. El bicampeón de la categoría sostuvo: “Desde mi punto de vista, Granja se viene hacia mí. Intenta por adentro con Pérez Bravo y cuando ve que no le da, abre y libera el volante. Afortunadamente, en el toque no salió nadie lastimado”.
Por su parte, Granja —quien terminó segundo— aseguró: “Gastón me pegó en un toque típico de carrera. Yo terminé segundo, no sé cómo va a quedar Gastón porque me pegó mal. Fueron roces de carrera, me pegó un par de veces. Fue una buena corrida”.
El episodio, que pudo tener consecuencias graves, volvió a poner el foco en los riesgos que persisten incluso en categorías con protocolos de seguridad. Esta vez, la rápida reacción evitó una tragedia.



