La transmisión oficial evitó mostrar el saludo entre Javier Milei y Victoria Villarruel en el Congreso. El gesto ocurrió este sábado, en la apertura de las Sesiones Ordinarias, y marcó el primer encuentro público entre ambos tras meses de distancias políticas.
Según el protocolo, la vicepresidenta recibió al mandatario en el Palacio Legislativo junto a Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, y Bartolomé Abdala, presidente provisional del Senado. Milei llegó desde la Casa Rosada escoltado por el Regimiento de Granaderos a Caballo. Al subir las escalinatas, extendió la mano con frialdad a Villarruel y luego saludó con un abrazo a Menem, en un contraste que no pasó inadvertido.
La relación entre ambos arrastra tensiones desde el año pasado y, según reconocen en el oficialismo, hoy está “completamente rota”. La semana pasada la vicepresidenta quedó en el centro de la escena por un mensaje en redes sociales sobre un fallo de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos que anuló aranceles impuestos por Donald Trump. Para Villarruel, la decisión implica “un golpe a las políticas de producción” y deja a ese país dependiente de China, una postura que contrasta con la línea libertaria del Gobierno.
En su discurso, Milei destacó la aprobación de la reforma laboral, la baja de la edad de imputabilidad y defendió el primer presupuesto “sin déficit fiscal libre de default en siete años”. También celebró la eliminación de la emisión monetaria y la reducción de impuestos equivalentes a dos puntos y medio del PBI. Mientras el Presidente exponía ante la Asamblea Legislativa, la Vicepresidenta utilizó su celular en reiteradas ocasiones.
En medio de su alocución, el mandatario lanzó una chicana al recordar las elecciones de septiembre en la provincia de Buenos Aires y aludir a quienes “soñaban con abrazar el sillón de Rivadavia”. El saludo omitido y los gestos posteriores dejan abierta una pregunta inevitable: ¿hasta dónde llegará la fractura dentro de la fórmula presidencial?



