El sector industrial de San Juan está en estado crítico. Leo De la Vega, presidente de la Unión Industrial, lo dijo sin anestesia: “las empresas están fuertemente endeudadas y la mayoría ya agotó su cupo de crédito disponible.”
No es una crisis menor. El instrumento financiero que más usan es el acuerdo de descubierto bancario, que es la herramienta crediticia más cara que existe. Y no lo usan para invertir, sino para sobrevivir el día a día: pagar sueldos e insumos básicos.
Un dato que refleja la gravedad: las grandes empresas que pagaban sus compromisos a 30 días ahora lo hacen a 90 días. Eso genera un efecto en cascada en toda la cadena de proveedores.
El panorama nacional tampoco ayuda. La capacidad instalada industrial cayó al 53,8% en diciembre de 2025, cuando un año antes era del 56,7%. Sectores como el automotriz (31,2%), textil (35,2%) y caucho-plástico (33,4%) operan muy por debajo del promedio.
Cuando una industria usa el crédito para pagar el sueldo y no para crecer, hay un problema estructural que no se resuelve con un solo mes bueno.



