Joachim Trier compite por el Oscar con Valor sentimental, una película noruega que dialoga abiertamente con el universo de Ingmar Bergman y pone en el centro un conflicto familiar atravesado por la ausencia y el arte. Con una duración de casi dos horas y media, el film retoma ecos de Fanny y Alexander y Persona, y explora el tema del doble en la relación entre un padre y una hija.
La historia sigue a Gustav Borg, un reconocido director de cine, que se reencuentra con sus hijas Nora y Agnes tras la muerte de su madre. Agnes se mantiene al margen del mundo artístico, aunque en su infancia protagonizó una película de su padre que hoy es considerada una obra maestra. Nora, en cambio, es actriz de teatro y rechaza el cine. El eje del conflicto es la prolongada ausencia de Gustav, quien priorizó su carrera y su vida personal por encima del vínculo familiar.
Un rodaje que reabre heridas
Gustav propone que Nora encabece su próxima película, escrita especialmente para ella y basada en su propia relación. Incluso pretende que su nieto interprete al hijo del personaje. Tanto Nora como Agnes se niegan en un primer momento, pero tras leer el guion y reconocer la calidad artística que consagró a su padre, aceptan participar. El proyecto avanza y el director logra imponer su voluntad creativa.
La película amplía el foco hacia otros temas: el pasado antinazi de una abuela que estuvo presa, la maternidad y el lugar de la industria cinematográfica contemporánea. Sin embargo, según el análisis, la acumulación de líneas narrativas y ciertos lugares comunes terminan debilitando la potencia del relato.
El enfrentamiento entre Nora y Gustav alude al alcoholismo y la conducta abandónica del padre, e incluso a un intento de suicidio de ella, pero no profundiza en la dimensión trágica del vínculo. El artículo vincula esta elección con una tendencia actual a suavizar la representación de la violencia y recuerda que el propio Bergman dejó sin filmar un guion sobre la conflictiva relación con sus padres, que finalmente llevó al cine Billie August en 1992 con Las mejores intenciones.
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