San Juan y Mendoza aún no logran definir la cuota de mosto para esta temporada, en una negociación clave que puede impactar en el precio de la uva y en toda la cadena vitivinícola. El debate volvió a escena este miércoles durante la sesión de la Mesa Consultiva Regional del Senasa, realizada en San Juan, pero no hubo acuerdo sobre el porcentaje mínimo que deberá destinarse a jugo concentrado.
El entendimiento, vigente por ley desde 1994 en ambas provincias, obliga a fijar cada año una proporción de la cosecha para mosto. La decisión no es menor: San Juan y Mendoza concentran más del 90% de la producción nacional, por lo que cualquier definición repercute en el mercado argentino. En 2025 el cupo fue del 23%, mientras que en 2024 se estableció un 17% tras descartar la derogación de la norma.
La disputa por el porcentaje y el efecto en el precio
Si no hay consenso, la legislación prevé que se aplique automáticamente un 20%. Desde el gobierno sanjuanino plantearon la intención de fijar un número “mucho menor al 20%”, con el argumento de que eso obligaría a los elaboradores de mosto a competir con las bodegas por la uva y así fortalecer el valor del kilo, hoy en el centro de tensiones entre productores y compradores. Según indicaron, se están ofreciendo precios similares a los de 2025.
El escenario externo también influye. Desde el sector señalaron que los precios internacionales del mosto están deprimidos porque los compradores esperan una mayor oferta de uva para las concentradoras. Aunque algunos anticipan una cosecha abundante, referentes locales sostienen que será menor a la de 2025 y que no habría sobreoferta.
En Mendoza confirmaron que las negociaciones siguen abiertas y negaron que el acuerdo se haya caído. No se volvió a plantear la derogación de la ley y, si bien no adelantaron cifras, no coincidirían con la reducción impulsada por San Juan. La próxima semana habrá un nuevo encuentro para intentar destrabar una definición que mantiene en vilo al sector.
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