El 8 de febrero de 2016, un estudiante universitario estudiaba tranquilo en un Starbucks del barrio de Belgrano cuando entró un tipo armado, amenazó a los clientes y le robó la notebook. El estudiante demandó a Starbucks. La Cámara Civil le dio la razón. Starbucks apeló. Y la Corte Suprema le dio vuelta todo.
Tres jueces —Rosatti, Rosenkrantz y Lorenzetti— votaron en forma unánime para revocar la condena que obligaba a la cafetería a pagar $112.449 más intereses.
¿El argumento? Simple pero potente: no podés responsabilizar a una empresa por un delito que no estaba en condiciones de evitar. Y acá viene lo clave: la ley de Buenos Aires prohíbe al personal de seguridad privada portar armas en locales de acceso público. Entonces Starbucks, literalmente, no tenía cómo impedirlo.
“No se explica cómo la empresa podría haber razonablemente evitado el hecho ilícito”, dice el fallo. Lorenzetti agregó que los negocios “no pueden ser responsables por hechos que no son factibles de ser evitados”.
¿Qué significa esto para los miles de comercios argentinos? Que si en tu local pasa un robo y legalmente no podías prevenirlo, no tenés que pagar. El fallo va a ser citado en muchos juicios futuros.
Fuente: MDZ Online
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