Después de la apertura de sesiones ordinarias, Javier Milei cambió el recinto por el quincho de la quinta de Olivos. Con 178 invitados entre legisladores y funcionarios, el Presidente encabezó el domingo por la noche una cena que funcionó como gesto de agradecimiento tras la aprobación del paquete de leyes tratado durante la prórroga veraniega.
La reunión comenzó cerca de las 23.45 y se extendió hasta la 1 de la madrugada. Asistieron legisladores de La Libertad Avanza, el PRO y un sector de la UCR, además del Gabinete completo. El mandatario, según coincidieron fuentes presentes, no dio un discurso general: optó por el trato “uno por uno” y conversaciones en grupos reducidos, en un clima descontracturado.
El menú fue sencillo: servicio de lunch con canapés como entrada y una cazuela de carne con papas que se comió de pie. No hubo alcohol, solo agua. De postre, marquise de chocolate o flan con dulce de leche y crema. La organización estuvo a cargo de los equipos de protocolo y ceremonial de Casa Rosada.
La convocatoria incluyó al MID y al bloque de senadores radicales, que no asistieron. En el caso del espacio que lidera Oscar Zago, persiste malestar tras el traspaso de la legisladora porteña Sandra Rey al sector referenciado en Pilar Ramírez. La foto del encuentro mostró respaldos, aunque también dejó en evidencia ausencias.
Un cierre político tras un discurso con críticas y apoyos
Horas antes, desde el Congreso, Milei había pronunciado un discurso con fuertes cuestionamientos al peronismo y elogios a quienes acompañaron las iniciativas oficiales. Destacó la actual composición parlamentaria tras las elecciones de octubre y aseguró que el país se encamina hacia lo que definió como “la Nueva Argentina”. En ese contexto, la cena en Olivos selló la jornada con un mensaje político claro: consolidar alianzas en un Congreso donde el oficialismo logró reunir un piso de 40 voluntades en el Senado y al menos 117 en Diputados.



