Ana Riveros fue sobreseída y la Justicia confirmó que no participó en la falsificación de un certificado médico que la había dejado en el centro de una causa penal. La enfermera del Hospital Marcial Quiroga había sido denunciada por presuntamente “truchar” una receta, pero la investigación dio un giro y apuntó a otra persona como autora del hecho.
Riveros fue aprehendida el 6 de noviembre tras un allanamiento en su casa del Barrio Natania XV y al día siguiente el Ministerio Público la imputó por falsificación de documento privado. La acusación sostenía que había alterado una receta para que una tercera persona obtuviera licencia laboral. Las irregularidades fueron detectadas por un auditor del Ministerio de Salud, quien alertó a la médica cuya firma y sello figuraban en el documento.
La profesional damnificada, de apellido Chávez, médica de la Guardia del hospital de Rivadavia, radicó la denuncia. En ese contexto, la fiscalía entendió que existían elementos en contra de Riveros, quien además tenía un antecedente por el mismo delito tras haber accedido a una suspensión de juicio a prueba.
La verdadera responsable
Con el avance de la causa a cargo de la UFI Genérica, nuevas pruebas señalaron a Johana Ramírez Rodríguez como quien confeccionó el certificado falso para ausentarse de su trabajo. Según se informó, admitió haber utilizado un recetario en blanco que encontró en el hospital, al que había tenido acceso años atrás cuando trabajaba en internaciones domiciliarias.
Ramírez Rodríguez fue imputada por falsificación de documento y uso de certificado falso en perjuicio de la fe pública, en concurso real. La fiscalía pidió el sobreseimiento total y definitivo de Riveros, representada por los abogados Rodrigo Aguirre e Ivana Salas. Desde su entorno indicaron que la enfermera fue dada de baja del Hospital Marcial Quiroga en enero de este año.
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