Febrero salió mal en materia inflacionaria. El IPC llegó al 2,9%, con un dato alarmante: ya van nueve meses seguidos sin que la inflación desacelere, y seis meses consecutivos por encima del 2%.
JP Morgan, uno de los bancos más importantes del mundo, analizó la situación argentina y su diagnóstico es bastante directo: para que la inflación baje al 10% anual, el gobierno de Milei tiene que avanzar en tres frentes concretos.
El primero: desmantelar el cepo cambiario que todavía persiste. El segundo: una nueva ronda de reformas con énfasis en baja de impuestos a nivel federal y provincial. Y el tercero: completar el ajuste de precios relativos, particularmente en tarifas de servicios públicos.
Si nada de eso pasa, el banco proyecta que la inflación del año cerraría en torno al 26,5%. Un número que está muy lejos de lo que el propio presupuesto nacional preveía: apenas el 10,1%.
¿Hay margen real para llegar a ese 10% que prometió el gobierno, o el número es cada vez más una ilusión?



