El escenario que el mundo temía se hizo realidad este sábado. El mando militar de Israel confirmó que escuadrones de su Fuerza Aérea ejecutaron ataques contra infraestructuras clave en el oeste y centro de Irán, en lo que representa una escalada sin precedentes en el conflicto entre ambos países.
La ofensiva fue la respuesta directa a una andanada de misiles balísticos que el régimen de Teherán disparó horas antes contra bases aéreas ubicadas en el norte israelí. Ese ataque iraní dinamitó el frágil alto el fuego que se intentaba sostener en la región.
Los objetivos alcanzados por los cazas israelíes estarían vinculados a centros de comando de la Guardia Revolucionaria y depósitos de armamento pesado, según informó el propio mando militar de Israel. Sirenas de alerta y detonaciones fueron reportadas en distintos puntos del territorio iraní.
El detonante diplomático también tiene nombre propio: Donald Trump había impulsado una mediación de urgencia para evitar el choque directo. El intento fracasó. Con el intercambio de ataques consumado, la Casa Blanca enfrenta ahora uno de los momentos más delicados de su política exterior en Medio Oriente.
La comunidad internacional observa con alarma cómo dos potencias regionales con capacidad militar de primer nivel cruzan líneas que hasta hace pocos días parecían infranqueables. Lo que sigue —respuesta iraní, posición de Washington, reacción de aliados y adversarios— definirá si esto es un episodio acotado o el inicio de una guerra abierta.
Fuente: MDZ Online · 7 de junio de 2026
Foto: sadaf vakilzadeh / Unsplash
Fuente: MDZ Online