Un objeto que parecía destinado al olvido puede convertirse en protagonista del jardín. Reciclar termos en desuso como macetas se consolida como una alternativa práctica, económica y sustentable para renovar balcones, patios e interiores sin grandes inversiones.
Con el paso del tiempo, muchos termos pierden su capacidad de conservar la temperatura o sufren golpes que los vuelven incómodos para el mate o el café. En lugar de quedar arrumbados en una alacena o terminar en la basura, hoy encuentran una segunda vida como contenedores para plantas, en una tendencia que combina reducción de residuos, ahorro y diseño.
Cómo transformar un termo en maceta paso a paso
El proceso es sencillo y no requiere herramientas complejas. Primero, se debe limpiar el termo en profundidad para eliminar restos y dejarlo completamente seco. Luego, es clave realizar un pequeño orificio en la base para el drenaje, evitando que el exceso de agua dañe las raíces.
Se recomienda sumar una capa de piedras pequeñas en el fondo, agregar tierra fértil acorde a la especie elegida y dejar espacio para el crecimiento. Por su formato vertical, estos recipientes funcionan mejor con suculentas, cactus o plantas de bajo mantenimiento, aunque también pueden adaptarse a flores pequeñas.
Además de su estética —sobre todo en modelos antiguos con aire rústico o vintage—, los termos ofrecen resistencia a golpes y cambios de temperatura, e incluso pueden ayudar a conservar la humedad del sustrato. Como precaución, si son metálicos hay que verificar que no tengan óxido ni bordes filosos; si son de plástico, que el material esté firme. Así, un objeto cotidiano suma carácter y sustentabilidad a cualquier espacio verde.
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