Las cuentas del Estado nacional cerraron positivas en febrero de 2026: $1,4 billones de superávit primario y $144.421 millones de resultado financiero positivo. El equilibrio fiscal se mantiene, aunque con menos holgura que en enero, cuando el superávit primario había llegado a $3,1 billones.
¿Cómo lo logran? Con tijera. La recaudación tributaria bajó y los aportes a la seguridad social también cayeron, pero el control del gasto compensa. En el primer bimestre, el Sector Público Nacional acumuló un superávit primario de 0,4% del PBI y financiero de 0,1% del PBI.
El año pasado cerró con superávit primario de 1,4% del PBI y financiero de 0,2%. Fue el segundo año consecutivo en positivo, algo que no pasaba desde 2008. El relato del Gobierno es claro: ordenamos las cuentas cuando nadie más pudo.
Pero los economistas advierten: el comportamiento de la recaudación en el segundo semestre será la verdadera prueba. Por ahora, la caja aguanta. ¿Hasta cuándo?



