Una planta histórica paralizada y 450 familias en pausa
El frigorífico General Pico suspendió a sus 450 empleados y encendió una señal de alerta en la industria cárnica. La planta, ubicada en la localidad pampeana de Trenel, pertenece al empresario entrerriano Ernesto “Tito” Lowenstein y atraviesa una crisis financiera con una deuda superior a los $30.000 millones, según se informó.
La medida llegó tras un derrumbe de la actividad: la faena diaria pasó de unas 600 cabezas de ganado a poco más de 50, un nivel que volvió inviable la operación. Con la producción prácticamente detenida, la empresa resolvió suspender a todo el personal, a la espera de un escenario que permita reactivar.
El trasfondo excede a la planta. Durante 2025, las exportaciones argentinas de carne vacuna cayeron 7,3% en volumen, de acuerdo con datos del Indec. El golpe fue mayor en los envíos a China, principal destino del sector, que redujo sus compras un 12,3% interanual, pasando de 569.000 toneladas en 2024 a unas 498.000 en 2025.
China también bajó su peso dentro del total exportado, del 74% al 70%, y pagó un precio promedio cercano a USD 3.800 por tonelada, por debajo de otros mercados. Aunque en 2025 hubo mejoras de precios de entre 20% y 30% en destinos como Estados Unidos, Israel y la Unión Europea, el aumento no compensó la caída de volúmenes en frigoríficos muy dependientes del mercado chino.
A esto se sumaron un consumo interno estancado en mínimos históricos y el freno de la faena kosher, clave para exportar a Israel: en los últimos meses, los equipos especializados fueron retirados de las plantas pampeanas. Lowenstein, ingeniero industrial y pionero del valor agregado en carnes, es recordado por haber impulsado en los años 80 la creación de Paty, la marca que masificó las hamburguesas en Argentina, luego vendida junto a Quickfood al grupo Marfrig en 2009. ¿Habrá margen para una reactivación en el corto plazo?
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