Con 44 votos positivos y 27 negativos, el Senado aprobó la baja de la edad de imputabilidad de 16 a 14 años en el marco de la reforma de la Ley Penal Juvenil. La decisión se tomó este viernes y marca un cambio de fondo en el tratamiento judicial de adolescentes que cometen delitos en el país.
La iniciativa representó un nuevo avance legislativo para La Libertad Avanza (LLA) en el período de sesiones extraordinarias. Durante el debate, la jefa del bloque oficialista en la Cámara alta, Patricia Bullrich, pidió un minuto de silencio por las víctimas de hechos de inseguridad.
Según argumentó el oficialismo, en los últimos años aumentaron los delitos cometidos por menores de entre 12 y 15 años, con una participación creciente en hechos graves. Desde el Ministerio de Seguridad, hoy comandado por Alejandra Monteoliva —y antes por la propia Bullrich— sostienen que la reforma busca enfrentar situaciones de “injusticia” e “impunidad”.
El proyecto también apunta a actualizar una normativa vigente desde 1980, con la intención de establecer un “marco legal moderno”. Además, desde LLA señalaron que muchas bandas delictivas incorporan menores porque saben que “no pueden ser procesados”, y que el cambio intenta frenar esa práctica.
La versión original fijaba la punibilidad desde los 13 años, pero tras una negociación parlamentaria se consensuó elevarla a 14 años para asegurar el acompañamiento de bloques como el PRO y la UCR. En la región, países como Bolivia, Chile, Colombia, Paraguay, Perú, Venezuela y República Dominicana también establecen la edad en 14, mientras otros la fijan en 12. El debate ahora gira en torno a cómo se aplicará la reforma y qué impacto tendrá en la seguridad y la reinserción juvenil.



