domingo, marzo 15, 2026

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El día que Jobs enfrentó la muerte y dejó una advertencia inolvidable

“Tu tiempo es limitado, no lo desperdicies viviendo la vida de otro”. La frase, pronunciada por Steve Jobs en junio de 2005 ante los graduados de la Universidad de Stanford, sigue circulando como una guía simple y directa para tomar decisiones propias en un mundo saturado de expectativas ajenas.

El mensaje no fue aislado ni casual. Durante un discurso de más de 14 minutos, el cofundador de Apple reveló que en 2004 le diagnosticaron cáncer de páncreas y que, en un primer momento, los médicos le dijeron que era “prácticamente incurable”, con una expectativa de vida de entre tres y seis meses. Más tarde se determinó que tenía un tipo raro de tumor que pudo ser tratado con cirugía.

Una experiencia límite que marcó su mensaje

“Nadie quiere morir”, afirmó Jobs en esa exposición, al recordar que aquella situación fue lo más cerca que estuvo de la muerte. Desde ese lugar, invitó a no dejarse atrapar por el dogma ni por el pensamiento de otros, y a no permitir que el ruido externo ahogue la propia voz interior.

La autoridad de sus palabras también estuvo atravesada por su trayectoria. Cofundador de Apple, dejó la compañía en 1985, creó otras empresas, adquirió Pixar y regresó en 1997, etapa en la que lideró lanzamientos como el iMac, el iPod, el iPhone y el iPad. Además, transformó la animación digital desde Pixar y se convirtió en una figura central de la industria tecnológica.

Jobs murió en 2011 a causa del cáncer de páncreas. Su personalidad exigente y perfeccionista, junto a sus presentaciones públicas convertidas en eventos globales, consolidaron su figura como referente. Pero fue aquella frase en Stanford la que terminó trascendiendo la tecnología: un recordatorio sobre el tiempo, la autenticidad y las decisiones que cada uno elige asumir.

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