Más de u$s40.000 millones en divisas: ese es el desafío que, según un informe privado, deberá afrontar la Argentina en 2026, aun en un contexto de superávit comercial y reciente recomposición de reservas. El análisis sostiene que la actual estabilidad cambiaria no despeja del todo las dudas sobre el frente externo.
De acuerdo con Empiria Consultores, el próximo año se proyecta un déficit de cuenta corriente del 1,6% del PBI, equivalente a unos u$s11.000 millones. A esa cifra se suman una dolarización de carteras cercana a u$s16.000 millones, una meta oficial de acumulación de reservas por u$s10.000 millones y vencimientos de capital del Tesoro por u$s6.500 millones.
Superávit comercial con límites
El estudio estima un saldo positivo en bienes de aproximadamente u$s14.000 millones, con exportaciones por u$s84.000 millones e importaciones por u$s70.000 millones. Sin embargo, ese resultado no alcanzaría para compensar el rojo en servicios y rentas, en especial tras un déficit de servicios de u$s11.200 millones en 2025, el mayor desde que hay registros, impulsado por turismo emisivo y viajes al exterior.
Como contrapunto, el frente energético muestra un giro relevante: pasó de un déficit de u$s3.000 millones a un superávit de u$s7.800 millones, lo que amortigua parte del desequilibrio externo. Aun así, la consultora advierte que el esquema cambiario vigente “puede ser insuficiente” para cubrir todas las exigencias previstas.
El informe remarca además que no se prevé nueva deuda significativa ni un aporte extraordinario del FMI como el que reforzó reservas en 2025. Con acceso limitado al financiamiento internacional y antecedentes comparables solo en 2016 y 2017, cuando el sector público emitía cerca de u$s25.000 millones anuales, el interrogante es cómo se generarán los dólares necesarios en un escenario aún exigente.



