Por primera vez en mucho tiempo, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel admitió públicamente que su gobierno está hablando con Estados Unidos. Confirmó que mantienen conversaciones bilaterales para abordar diferencias y explorar áreas de cooperación.
Cuba atraviesa una de sus peores crisis en décadas. Sin el suministro de petróleo venezolano, la isla enfrenta apagones masivos, desabastecimiento de alimentos y una emigración histórica. El descontento interno es creciente.
Díaz-Canel habló de “contactos diplomáticos” para identificar los temas que más afectan la relación entre ambos países y establecer prioridades. No anunció acuerdos concretos ni levantamiento del embargo, pero el solo hecho de confirmar el diálogo es inédito.
Los analistas leen esto como una señal de debilidad del régimen: si Cuba sale a decir que negocia con “el imperialismo”, es porque la situación interna es muy grave.
El régimen que resistió décadas de embargo y sobrevivió al fin de la URSS ahora dialoga con Washington. ¿Es el principio del fin de una era?



