La muerte de Ali Khamenei en un ataque aéreo israelí cerca de Pasteur Street, en Teherán, marcó el punto más alto de una operación de inteligencia que se gestó durante años. La ofensiva, coordinada entre Israel y Estados Unidos, combinó vigilancia tecnológica, análisis de datos en tiempo real e inteligencia humana para ejecutar un golpe de precisión inédito en el corazón del poder iraní.
Según informó Financial Times, Israel había vulnerado cámaras de tráfico distribuidas en la capital iraní, cuyas imágenes eran enviadas de forma cifrada a servidores en Tel Aviv y el sur del país. Ese monitoreo permitió reconstruir rutinas, ubicar vehículos del círculo de seguridad y elaborar lo que los servicios llaman un “patrón de vida”, clave para anticipar movimientos y detectar vulnerabilidades.
El engranaje tecnológico detrás del ataque
La operación fue liderada por la Unidad 8200, especializada en inteligencia de señales, junto al Mossad, que aportó informantes en territorio iraní. Además del hackeo de cámaras, se manipularon una docena de torres de telefonía móvil en la zona para bloquear alertas y hacer que los teléfonos parecieran ocupados. La CIA, de acuerdo con fuentes citadas, sumó un informante con acceso directo para confirmar la presencia del líder supremo en el lugar.
Con la verificación de al menos dos oficiales superiores y datos cruzados en múltiples niveles, pilotos israelíes que ya estaban en vuelo lanzaron hasta 30 municiones de precisión en horario matutino. El uso de misiles tipo Sparrow, capaces de impactar objetivos reducidos a más de 1.000 kilómetros de distancia, formó parte de una estrategia que priorizó neutralizar primero las defensas y sistemas de vigilancia iraníes.
El antecedente inmediato fue la guerra de 12 días en junio de 2025, cuando Israel eliminó a más de una docena de científicos nucleares y altos mandos iraníes y destruyó radares de misiles de fabricación rusa. Ahora, con la muerte de Khamenei, la ofensiva abre una nueva etapa en la escalada entre ambos países y deja interrogantes sobre el futuro del régimen iraní y el equilibrio regional.



