Bolivia no encuentra la salida. Este sábado, un convoy de cerca de 150 vehículos —camiones, colectivos y maquinaria pesada— partió desde El Alto hacia Oruro bajo custodia policial y militar, en el marco del operativo oficial bautizado «Corredor humanitario de las banderas blancas». El objetivo: romper más de dos semanas de bloqueos y hacer llegar alimentos y suministros a las ciudades más afectadas.
Pero el avance no fue tranquilo. Apenas la caravana atravesaba distintos sectores, grupos de manifestantes intentaban reinstalar barricadas. Hubo lanzamiento de piedras, petardos y hondas; las fuerzas antimotines respondieron con gases lacrimógenos. En varias rutas de El Alto todavía quedaban montículos de escombros y bloques de cemento que los tractores removían lentamente.
El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, encabezó el operativo y aclaró que policías y militares participan sin armamento letal, apostando al diálogo para restablecer el tránsito. Sin embargo, se reportaron agresiones contra parte de la maquinaria del convoy, igual que ocurrió en el intento fallido del sábado anterior.
Hospitales al límite
Lo que convierte esta crisis en una emergencia sanitaria real es el estado de los hospitales. Desde el Ejecutivo advirtieron que las reservas de oxígeno en varios centros de salud de La Paz y Oruro están próximas a agotarse. Algunos hospitales públicos ya comenzaron a restringir cirugías y a racionar el oxígeno medicinal, mientras cargamentos del insumo permanecen retenidos en rutas cortadas.
Para paliar el desabastecimiento de alimentos, el gobierno organizó un puente aéreo con aviones Hércules enviados desde Argentina, destinados a trasladar carne vacuna y pollo a las zonas más críticas. En los mercados paceños ya se reportan faltantes de carne y verduras, y precios en alza.
Seis meses en el poder y el fuego encendido
Las protestas arrancaron a principios de mayo con reclamos salariales, por el precio de los combustibles y por políticas de tierras. Con el tiempo, el conflicto se politizó: hoy algunos sectores exigen directamente la renuncia del presidente Rodrigo Paz, quien asumió hace apenas seis meses.
Bolivia lleva más de dos semanas con rutas cortadas, hospitales racionando oxígeno y góndolas vacías. La pregunta que nadie puede responder todavía es cuándo —y cómo— termina esto.
Fuente: Tiempo de San Juan · 23 de mayo de 2026
Imagen generada por IA
Fuente: Tiempo de San Juan