Boca Juniors se despidió de la Copa Libertadores 2026 de la peor manera posible: eliminado en la fase de grupos, tras perder ante Universidad Católica en La Bombonera. Una caída que duele doble porque el equipo había arrancado bien, con seis puntos en las dos primeras fechas, y porque la historia del club no registraba algo así desde hace más de tres décadas.
Hay que viajar hasta 1994 para encontrar el último antecedente comparable. En aquella edición, Boca compartió zona con Vélez Sarsfield, Palmeiras y Cruzeiro, terminó último del grupo con apenas una victoria y un empate, y se fue a casa antes de tiempo. Desde entonces, cada vez que el Xeneize participó directamente en el torneo, logró superar la fase inicial. Hasta ahora.
Lo que hace más llamativa esta eliminación es el contexto: Boca llegó al torneo como uno de los candidatos, con refuerzos y expectativas altas. Sin embargo, el equipo volvió a tropezar con una de sus falencias más repetidas en los últimos años: la falta de eficacia de cara al gol. Generó situaciones, pero no las convirtió. Y en la Copa Libertadores, eso se paga caro.
No es un hecho aislado. En los últimos años, el club acumuló varios golpes internacionales: eliminaciones en fases previas, temporadas sin clasificar al torneo continental y ahora esto. Lo que antes era una rareza empieza a verse como una tendencia.
La Bombonera vivió una noche amarga. Los hinchas esperaban ver al equipo en octavos de final, la instancia donde Boca construyó buena parte de su leyenda internacional. En cambio, la dirigencia y el cuerpo técnico de Claudio Úbeda tendrán que sentarse a analizar qué salió mal y cómo reconstruir un proyecto que vuelva a pelear por la séptima Copa.
Porque para Boca, quedar eliminado en grupos no es un resultado más. Es una marca en la historia, y esta vez quedará registrada junto a la de 1994.
Fuente: Diario de Cuyo · 28 de mayo de 2026
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Fuente: Diario de Cuyo