domingo, marzo 15, 2026

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Alarma en primaria: lo que viene con aulas vacías

La escuela primaria argentina podría perder 1,2 millones de alumnos hacia 2030 si se mantienen las tendencias demográficas actuales. El dato surge de un informe de Argentinos por la Educación que proyecta una caída del 27% en la matrícula en los próximos años. El descenso ya comenzó: entre 2023 y 2024, el nivel primario registró una baja del 1,7% y las proyecciones oficiales anticipan que el ritmo se acelerará.

El fenómeno está directamente vinculado con la caída de la natalidad, un proceso sostenido desde hace más de una década en Argentina y también presente en otros países. El impacto no será aislado ni uniforme, pero alcanzará a todas las provincias, obligando a repensar la organización del sistema educativo.

Menos alumnos por aula y un sistema en revisión

En 2023, el país tenía un promedio de 16 estudiantes por cargo docente en primaria, similar al de Chile, superior al de Uruguay y al promedio de la OCDE, e inferior al de México, Colombia y Brasil. Si la planta docente se mantuviera sin cambios mientras baja la matrícula, en 2030 podría alcanzarse un promedio de 12 alumnos por docente.

De sostenerse la actual cantidad de secciones, las aulas con más de 25 estudiantes pasarían de concentrar el 43,5% de la matrícula en 2023 al 3,9% en 2030. En contraste, más del 70% de los alumnos asistiría a cursos con menos de 20 estudiantes. Provincias como Mendoza, Buenos Aires y Córdoba, hoy entre las más numerosas en cantidad de alumnos por aula, también verían reducciones.

El informe advierte que, si se ajustara la estructura al nuevo escenario demográfico, se necesitarían más de 71.000 cargos docentes menos en el nivel primario urbano hacia 2030. El ahorro estimado superaría un billón de pesos anuales, equivalente a alrededor del 15% del gasto nacional en Educación y Cultura proyectado para 2025. La reorganización podría implicar fusión de secciones o escuelas con baja matrícula y reasignación de horas, pero también abriría la puerta a destinar recursos a tutorías personalizadas, acompañamiento pedagógico y mejoras en la enseñanza. El desafío ya está planteado.

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