Este martes 17 de marzo se hizo efectiva la salida formal de Argentina de la Organización Mundial de la Salud. El canciller Pablo Quirno lo confirmó. La notificación al secretario general de la ONU se había hecho el 17 de marzo de 2025, y la Convención de Viena establece que la retirada tarda un año en ser efectiva. Pasó el año.
¿Qué cambia en la práctica? Argentina deja de participar en los programas, fondos y foros técnicos coordinados por la OMS, que tiene su sede en Ginebra y agrupa a 194 países. Sin embargo, el país mantiene su membresía en la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el organismo regional vinculado al sistema.
La postura del Gobierno es clara y la repitió Adorni hace meses: “Los argentinos no vamos a permitir que un organismo internacional intervenga” en la soberanía sanitaria nacional. La decisión se alineó con la de Trump, quien también tomó distancia de la OMS bajo el argumento de cuestionamientos a su manejo del COVID.
Lo que queda por ver es si Argentina puede construir los sistemas de vigilancia epidemiológica propios que prometió. Por ahora, el país sale del club más importante de la salud global. ¿Con qué red de reemplazo?



