Un año estuvo dando vueltas por las calles de San Juan sin que nadie lo pudiera atrapar. Nicolás Paredes Ocampo, condenado y preso en Chimbas, salió del penal con un permiso transitorio y se evaporó. No volvió. Y pasaron 12 meses.
El lunes a las 9 de la mañana, la Brigada de Investigaciones del Oeste lo vio caminando tranquilamente por el barrio Sierras de Marquesado I de Rivadavia. Las investigaciones indicaban que estaba en esa zona. Se le acercaron y lo detuvieron en la vía pública, sin resistencia.
Las fuentes policiales lo describen como “un delincuente reconocido y violento”, y agregan un dato que pinta el ambiente: tiene un familiar directo que sobrevivió a un balazo en la cabeza hace un tiempo. El Tribunal de Ejecución Penal que ordenaba su búsqueda ya fue notificado y el detenido fue trasladado de vuelta al Servicio Penitenciario Provincial.
Un año libre con condena vigente. La pregunta que nadie responde bien: ¿cómo se tarda tanto en atrapar a alguien que está en su propio barrio?



