El dueño de una empresa textil llegó el lunes por la mañana a su local en la Avenida Libertador y se encontró con el peor panorama posible: alguien entró durante el fin de semana largo y se llevó mercadería valuada en $15 millones.
El botín incluye 15 camperas rojas estilo minero con detalles reflectivos, buzos de algodón, ropa para bebés marca Carson, dos monitores de computadora de 24 pulgadas, insumos de tintorería y una bolsa de ropa de ciclismo. Un combo bien variado que sugiere que quien entró conocía el lugar.
El local tiene cerco perimetral pero no mostró signos de entrada forzada por las puertas principales. La hipótesis más fuerte es que los ladrones accedieron por un lote lindero o una casa abandonada. El robo ocurrió entre el viernes a la noche y el lunes a la mañana, mientras el local permanecía cerrado.
La UFI de Delitos contra la Propiedad investiga el caso. La empresa ahora suma a las pérdidas económicas el daño de la incertidumbre: ¿quién y cómo entró sin dejar rastros evidentes?



