Primero les robaron los cheques. Después les mandaron los cobradores. Y encima son deudas que ellos nunca hicieron. La familia Núñez de Caucete vive una pesadilla que arrancó con un robo y se convirtió en una persecución económica.
Los ladrones usaron los cheques robados para comprar mercadería en una carnicería de Mendoza. Después aparecieron tres hombres en la puerta de la casa reclamando 50 millones de pesos por esa deuda. Los Núñez, que tienen una pequeña empresa constructora y solo usan cheques para materiales de obra, explicaron que no tenían nada que ver. Y tenían razón: las cámaras de seguridad de la carnicería confirmaron que los compradores no eran ellos.
Radicaron la denuncia y la causa quedó en manos de la Unidad de Delitos Informáticos y Fraudes. El principal sospechoso, identificado por la propia familia, ya está bajo investigación.
Un caso que muestra hasta dónde puede llegar el daño cuando te roban documentación bancaria. No es solo plata: es el miedo, la presión y la angustia de que te persigan por lo que hizo otro.



